sábado, 19 de enero de 2013

CONCORDIA, un paisaje de verdes montañas con aroma a café

El pasado 7 de enero, luego de varios meses sin salir a rodar por cosas de la vida, mi esposa y yo decidimos salir y escaparnos un día para dedicarlo a sentir de nuevo el viento en nuestras caras, es así que sin un rumbo fijo, decidimos emprender el camino hacia el sur, tomando la variante de Caldas, ya en la partidas decidimos enrutarnos hacia Jericó.

Pasamos sin mucho afán por Amaga, llegando pronto a Bolombolo, lugar obligado de pausa e hidratación para nosotros, luego de unos minutos y un par de Cola & Pola y saludar a otros amigos de ruta, retomamos el camino a nuestro destino, pasamos el puente colgante sobre el Cauca y nos encontramos varios pasacalles en las partidas, los cuales nos invitaban a las fiestas de tres poblaciones, entre las cuales estaba las fiestas de la Concordia y el Café, preguntamos a que distancia estaba y nos dijeron que solo eran unos 40 minutos, pues bien, es un lugar que no conocemos, una nueva ruta y un paisaje por descubrir  teniamos todo por ganar, así que decidimos cambiar nuestro destino y nos enrrutamos hacia lo desconocido.

solo 5 minutos después de ver el aviso, nos encontramos a mano derecha con el desvío hacia Concordia, el termómetro de mi Bet & Win marcaban los 37º centigrados, el calor era sofocante y el paisaje no prometía mucho, pues los campos se mostraban desolados y secos, el asfalto nos hacia sentir en el infierno, pero decididos llegar a nuestro destino, seguimos avanzando en una cuesta constante pero suave y con muchas curvas que hacían que la rodada fuera "sabrosa" ya que la llantas Michelin de mi Bet & Win 300cc se adherían con firmeza y hacían de las curvas un buen rodar.

Subíamos suave pero a muy buen ritmo serpenteado las montañas y viendo como el paisaje de un momento a otro nos mostró un adelanto de un gran lugar, una gran cascada se descolgaba de una cima verde y fresca, ofreciéndonos una bienvenida y augurando un buen destino, una caída de más o menos 90 metros de refrescante agua.

Avanzamos ansiosos y raudos y sentíamos cada kilómetro recorrido como el calor iba mermando y solo al dar una vuelta en una curva, como un instante de magia, el paisaje se torna de un maravilloso verde oliva, y las montañas como en un gran retrato de uno de nuestros artistas costumbristas  nos muestran inmensas plantaciones de café a lo largo y ancho de sus montañas, hermoso exclamamos los dos al ver semejantes paisajes.

Ya el termómetro nos mostraba lo benevolente que el clima sería en este lugar, bajando a 31º centigrados, ya sentíamos el alivio de un clima mas placentero y suave, aunque aun era caliente, estábamos mas que agradecidos sentir ese "fresquito", no nos aguantamos las ganas, nos detuvimos varias veces en el camino para admirar estos bellos paisajes llenos de un verde inmenso e infinito.

Luego de varias fotos y admirar sin saciarnos de sus paisajes, avanzamos a llegar a nuestro destino, Concordia, su zona urbana, su parque, sus casas y calles queríamos recorrerlas y conocer mas de ellas.

Como todo típico pueblo antioqueño, las calles empinadas nos dieron la bienvenida, las caballos, sombreros, carrieles y ponchos se dejaron ver por todos lados, el parque descubría su aroma de fiesta. Dimos una vuelta al parque y decidimos almorzar, pero en que lugar?, un joven lava las calles con una manguera y es a quien preguntamos por un buen lugar, de inmediato nos señala a media cuadra del parque un lugar típico de puertas de madera y paredes de tapia el restaurante de "Muñeco", ¿pero es bueno?, le preguntamos, -Ufff, nos respondió con total convencimiento.

Llegamos y el menú, adivinen? , jajaja, así es, bandeja paisa, así que de una pedimos dos y un señor nos atendió amablemente, al terminar le preguntamos al sr. como hacíamos para ir al cerro de la cruz y su respuesta fue más que inesperada, ¡claro muchachos! ya les consigo las llaves para que suban en la moto hasta allá; nos miramos con sorpresa mientras él hacia una llamada, colgó el celular y nos dijo - Listo muchachos Alejandro los llevara hasta la casa de Don Germán y se los presentara.

Le preguntamos que como así que porque necesitábamos llaves, y el nos dijo que se debía pasar por una propiedad privada y para ello necesitaríamos las llaves, le pregunte su nombre y respondió  - si le digo mi nombre, nadie sabrá quien soy, mejor díganme MUÑECO, a secas, no hay problema que así todos me conocen acá, Vallan pues que de regreso los invito a comer chorizos, los mejores de este pueblo, ¡Vallan! - Alejandro llévelos pues, los presenta y se regresa, exclamo muñeco a su sobrino quien rápidamente se monto en una DT 125 y comenzó a avanzar, nosotros le seguimos por las empinadas calles hasta llegar a una hermosa casa donde nos recibió Don Germán quien muy sonriente nos recibió,  tomo un fajo de llaves de su bolsillo y sacando una del mismo nos la entrego muy amablemente sin antes recordarnos que cerráramos y le regresáramos las llaves luego.

Sorprendidos iniciamos nuestro recorrido y a los pocos metros encontramos un gran portón  el cual abrimos con la llave y pudimos subir con nuestra scooter, cerramos y seguimos cuenta arriba avanzando por un camino hecho en rieles, hasta llegar a un punto en el cual ya no había como avanzar en nuestra scooter y ya la cruz estaba a unos cuantos metros y terminamos el camino caminando.

Llegamos en pocos minutos al cerro y vemos con gran complacencia  que el lugar ofrecía una vista infinita hacia todo lado, el pueblo se vía pequeño y lejano y las verdes montañas mostraban la continuidad casi infinita de un fruto con el cual nuestra economía en tiempos pasados fueron el pilar de nuestra sociedad y nuestras más arraigadas tradiciones paisas.

Jugamos, tomamos fotos, nos maravillamos y disfrutamos hasta el último minuto de este bello lugar. luego entregamos las llaves, regresamos donde Muñeco, comimos sus deliciosos Chorizos y no conforme con esto, le preguntamos: que más podemos ver o visitar  -Ha! es que no han ido a la represa de La Nitrera, espere yo llamo al vigilante para que los deje entrar, HA! como lo ven pues, este "muñeco" era el alcalde del pueblo, así parecía que fuera, conocía a todo el mundo y nos trato como invitados de honor.

Nos explico el camino y de una avanzamos hacia este nuevo lugar para conocer, luego de 20 minutos de camino serpenteante y rodeado de café por lado y lado, nos desviamos a la izquierda dejando por unos cuentos metros el asfalto para llegar a un hermoso lugar, la tranquilidad y calmada escena nos invito a descansar y disfrutar por mucho rato de un hermoso momento.

Mejor dicho amigos, nuestra tierra, Antioquia, nos tiene muchos paraísos por descubrir aun, pero a veces solo nos quedamos en los mismos de siempre y no nos aventuramos a descubrir más, así que tu próxima salida que sea un viaje a descubrir mucho más.

Un abrazo y acá un poco más de fotos











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